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Escuela Bíblica La Fuente – Mendoza

2º Mensaje

Pr. Jorge Lacovara

 

Serie: LLAMADOS A AFECTAR

 

Proceso que nos hace aptos para  afectar

 

En Génesis 49:22 es donde Jacob empieza a profetizar sobre sus hijos, y vemos como él le dice a José que es una rama fructífera junto a una fuente.

José bendecía el lugar donde  estaba, el lugar donde  vivía, donde  habitaba, hasta  llegó a bendecir la nación.

Mi pregunta es ¿Qué necesito yo para ser una persona como José?, ¿Qué debo hacer?, Si es que tengo que hacer algo, o simplemente es una soberana voluntad de Dios que toma un ser, en este caso llamado José, y lo hace diferente a todos los demás, y que el resto de la gente no puede llegar a ser como él nunca.

O también pensamos; “eso pasaba con José porque él era José, pero nunca va a pasar conmigo”. Muchas veces pensé así, hasta que el Espíritu me reprendió seriamente, diciéndome que no es porque halla algún elegido, sino que sucede  por tomar el lugar correcto, por responder a Dios en la manera que El espera que yo responda y tomar el camino que Dios pone por delante; Ahora indudablemente yo creo que El Señor tiene a sus hombres y mujeres marcados.

 

Necesitamos saber y entender que hay  de especial en mi, en ustedes, que hay de especial en nosotros. ¿Por qué nosotros, por qué no otros, por qué mi vida? Cuando estuve leyendo de José me pregunté ¿Por qué José, por qué no otro? ¿Por qué José llegó a ser como rama fructífera, por qué llegó a ser una bendición, por qué llegó a ser lo que fue, por qué llegó a influenciar, a afectar su círculo, su casa, su familia, su trabajo, su Nación? AFECTO, ¿qué fue lo que hizo?

La respuesta uno la puede dar sencillamente; porque Dios estaba con él, y esto es cierto, pero en la práctica, ¿en qué consiste esa Presencia de Dios con nosotros, como sé que he sido marcado, escogido, llamado por Dios?

 

Siento fuerte de parte del Espíritu Santo de remarcarles esto, porque entiendo que este es un tiempo en que ustedes tienen que tener claramente  la seguridad de que están aquí, no porque estoy yo, o porque está su amigo, o su amiga, o porque es una linda ciudad, una linda provincia; tiene que tener la seguridad, la certeza, de que está aquí porque es el propósito de Dios, porque Dios no puede sobre edificar mas allá si primero no nos queda claro eso, pero no en la mente, sino en el corazón, en el espíritu donde uno sabe, yo estoy aquí, no porque me mandaron, no porque me dijeron; yo estoy aquí porque Dios me escogió.

 

José estaba allí y Jacob le oró y le dijo que era una rama fructífera, que iba a bendecir, que estaba junto a la fuente, es decir, era un ser realmente especial.

 

Génesis 37:1-2 Aquí José tenía 17 años, ya había pasado un tiempo de vida; no hay una narración en la escritura acerca de lo que le pasó a José desde que nació hasta los 17 años, no lo hay  en una manera directa, pero si en forma indirecta y eso es lo que vamos a ver.

Si José afectó su casa, su ciudad, su Nación, y yo soy un hijo de Dios y he sido llamado y traído a este lugar para afectar esta ciudad, esta Nación, yo quiero saber ¿Qué tengo que tener, qué tengo que hacer, o qué Dios tiene que hacer en mi vida para que pueda ser ese elemento que Dios quiere y poder llegar a concretar eso que El está esperando que se concrete?  AFECTAR EL AMBIENTE.

A partir de esto comencé a pensar hasta que punto el nacimiento de cada uno de nosotros, afectó cosas; muchas veces me oraron, pero una vez Papi en Córdoba, en la cueva, oró por nosotros, lo primero que me sorprendió que él orara por nosotros, que en ese momento no éramos pastores, solo ayudábamos en algunas cosas, solo estábamos aprendiendo, pero entre tantas cosas que él nos dijo nos quedó marcada una cosa; él dijo “Señor tu marcaste estas vidas, y cuando oró sobre mí dijo, Señor tu escogiste esta vida desde antes de nacer”, yo había escuchado esta oración otras veces y pensaba; “esto es una manera de orar”, pero no creía que eso fuera realmente así, pero me impactaron esas palabras, entonces empecé a averiguar, a preguntarle a mi mamá porque razón no había tenido hermanos, ahí supe de un problema físico de mi madre, que le impedía tener hijos, y  hubiera sido imposible que yo naciera si ella no hubiese tenido un accidente que produjo un cambio físico en ella que hizo que pudiera quedar embarazada y así nacer yo. Cuando me contó esto, me acordé de la oración de Papi y ahí entendí que esa no fue una oración más, era verdad, nací porque Dios me escogió y tenía un propósito con mi vida.

En medio de esto, el Señor fue trabajando en  mi vida a lo largo de los años, y con muchos años de obra de Dios en mi corazón, hoy puedo esta seguro de que existo por el propósito por el cual Dios me trajo; pero a la vez me empecé a dar cuenta que eso no era conmigo solamente, sino que era con cada uno. Cada uno de nosotros hemos nacido bajo diferentes circunstancias, diferentes situaciones, pero hemos nacido por un definido propósito de Dios; Para graficarlo, supongamos que Dios tiene como un gran tablero donde tiene todo el plano hecho de lo que tiene que hacer y sabe que necesita una piecita que somos cada uno de nosotros, y dice esta piecita entra aquí para este propósito y sabe que necesita nacer en cierta época, tiene que tener tantos años para ese momento, y llegado ese momento, me toma, me coloca y funciona.

Yo creo firmemente que hay un propósito, creo que cada uno de los que estamos aquí esta mañana, estamos por causa de ese propósito de Dios, esa es la primordial razón.

 

Volviendo a la escritura, yo creo que José existió, vivió por causa del propósito que Dios tenía con la vida de él y por causa de ese propósito Dios trabajó en la vida de José de determinada manera y no trabajó con sus hermanos de esa manera.

Ayer mientras oraba, Dios me fue dando palabra por cada uno de ustedes y me quedé seguro que muchos de ustedes se han preguntado, ¿por qué Dios trata con migo de esta manera y con mi vecino no lo hace? A otros parece que todo le va bien, que están bajando por una pendiente, todo fabuloso, no tiene que pelear, las cosas le van sobre rieles, el Señor parece que los bendice y a mí me dejó abandonado  y no tengo la menor idea de que es lo que va  a ser de mi vida. Muchas veces pienso de esta manera, pero tengo que ser sincero, a la vez siento una voz muy suave de parte de Dios que me dice, “hijo yo con voz tengo otro propósito, no envidies al otro”.

 

En medio de este cuadro, fui a la escritura, y encontré que estos 17 años de José que no están escritos en forma directa, pero si en forma encubierta.

Génesis 30:22 - 25  Aquí nace José, como cualquiera de nosotros que nace de mujer. Es interesante porque aquí Laban  le pide a Jacob que se quede porque Jehová lo había bendecido por su causa, este era Jacob, el padre de José; la misma característica que después hubo en José (por causa de José la casa de Potifar era prosperada), estaba en su padre. Son muy importantes las herencias que tenemos en Dios, la enseñanza que los padres trasmiten a los hijos.

En Génesis 31 Jacob huye de Laban,  la mente de José era de un niño; las cosas que se aprenden de niño o se reciben de niño, quedan muy gravadas dentro de nuestro corazón, por eso es muy importante la enseñanza a los chicos, hay cosas que se establecen en cierto período de la vida de los chicos.

José vivió esa huída de su padre por medio del desierto, huyendo de su abuelo.

Así llegamos a Génesis 32 donde Jacob sabe que viene su hermano Esaú con 400 hombres al encuentro de él, y José se recuerda del miedo que tenía Jacob de su hermano, se acuerda de su padre en el vado de Jaboc, cuando vuelve al encuentro de su familia, cojo pero con su rostro brillante de haberse encontrado con Dios en Peniel; Eso José lo tenía en su mente, en su corazón.  

Fueron todas experiencias que él como niño estaba viviendo y estaban siendo marcadas en su corazón. Después muy probablemente Jacob llegó, como dice en Génesis 35 al lugar donde fue llamado Bet-el, y tomó a José y le habrá mostrado y dicho “hijo esta es la piedra sobre la cual recosté mi cabeza, y este fue el lugar donde se me abrieron los cielos y la escalera de la eternidad descendió hasta este lugar y ángeles subían y bajaban y yo tenía acceso a los cielos”.

En la vida de José se empezó a formar una imagen acerca de Dios, de un Dios grande, de un Dios tremendo, de la Presencia de Dios, de su padre teniendo comunión con Dios.

Hasta ahí todas las cosas parecen buenas, pero cuando Dios tiene un propósito con la vida de alguien, Dios lo hace pasar por cosas buenas y por otras  que nosotros no catalogamos como buenas, a veces malas, a veces tristes, a veces dolorosas, y que lo son en alguna medida.

Pero estas circunstancias junto con el conocimiento de Dios, de las experiencias del padre que le demostraba a José, junto con todo lo que como niño él había absorbido durante  estos 17 años mezclado con cosas que vamos a ver, hicieron de él un hombre distinto que iba a afectar el ámbito que lo rodeaba.

 

Aquí llego al punto de ustedes, todas las circunstancias que han pasado cada uno; quien no tiene recuerdos de hermosos encuentros con el Señor, preciosos momentos delante de Dios, momentos que usted no quisiera olvidar nunca, es más no lo olvida siempre queda guardado allí en el fondo del corazón y en la retina de la mente, queda guardado el momento, el lugar, las cosas que pasaron.

Pero otras veces hay cosas que uno quisiera borrarlas de la memoria de nuestra vida; circunstancias, situaciones que uno quisiera no acordarse, pero son situaciones que Dios permite.

 

Una de las cosas que pasó José fue la muerte de Raquel, su mamá, es el primer gran dolor al corazón de José. Cuando leí esto el Espíritu me habló, porque aquí hay muchos de ustedes que han tenido la pérdida de seres queridos. En el caso de Alejandro, su mamá, en el caso de Yanina, su papá, en el caso de Alejandro y Sandra, su papá, David también, y Ruth. Han sufrido el arrancar de ese ser querido que uno amó, que todavía lo ama aunque no lo tiene, que lo necesitó y aún todavía lo necesita; y se habrán preguntado ¿por qué Dios? Esto no lo entiendo, esto es imposible de entender.

El Espíritu me fue llevando vida por vida, me recordé de David cuando era un niño, cuando el padre se fue de su casa y los dejó a él y a sus hermanos con su mamá, tenía 6 años, ¿Cuántas veces habrá necesitado a su papá? ¿Cuántas veces habrá llorado a solas, diciendo por qué no tengo a mi padre?

Pensaba en Carlos, el papá de Yanina, que Dios se lo llevó y pensaba ¿Dios por qué? Cómo padre, a mi me encantó entrar con mis hijas el día que se casaron, llevándolas al altar y entregársela al varón que Dios había escogido como esposo para ellas; También mis hijas sintieron ese momento muy precioso. Cuando yo oraba por Yanina pensaba; va a llegar un momento que ella va a tener que entrar al encuentro de su esposo, va a necesitar un papá y como ella tal vez quisiera que su papá esté ahí con vida física, y no lo está.

Me acordaba de Ale cuando falleció Mimi, tenía 9 años,  se que él todavía siente la ausencia de su madre y quisiera tenerla físicamente mas de una vez, pero ¿por qué Dios hace eso, arranca una vida, se la lleva?

Ayer también me venía el padre de Ale y de Sandra, yo recuerdo que estaba muy bien espiritualmente en el último tiempo, Dios había hecho algo, y ellos eran  chicos, lo necesitaban, lo necesitan, y de repente no está.

Pero no solamente porque hemos perdido un ser querido, no todos han pasado esas circunstancias, pero han pasado otras.

Algo que le pasó a José fue el desprecio de sus hermanos, lo criticaban, lo quisieron matar. Me recordé meses atrás, antes de llegar a Mendoza que Dios me dijo que los que traería acá eran aquellos  que Dios previamente había tratado muy fuertemente, y en ese momento me trajo a mente a Eduardo y a Valeria que estaban luchando con la vida de su bebé, Dios me dijo, yo estoy preparando sus vidas.

Cuando David y Cristina decidieron venir yo sabía que el trato con ellos de parte de Dios, no había sido duro en la parte física, pero el desprecio, la no comprensión, la soledad, el estar rodeados de gente pero sentirse solos, por años.

En medio de todo esto, después de distintos tratos de Dios con cada uno de nosotros, Dios abre este lugar y nos junta. ¿Por qué?. Mas heridos no podríamos estar, un grupo de personas mas lastimadas no podría haber, un grupo con mas necesidades de sanidad del cielo, creo que no hay.

 

El Espíritu me habló y me dijo, para que José pudiese ser una rama fructífera y pudiese vivir junto a la fuente tuvo que pasar todo lo que pasó; le tuve que quitar sus hermanos, su padre, todo donde él se apoyaba, para que él corriera a mi, Yo soy la fuente. Ahí comprendí, aún de mi propia vida, todos hemos sido y estamos siendo tratados.

A lo largo de estos meses de proceso de Dios sobre mi vida, me he dado cuenta que Dios me ha ido despojando de todo, todo lo lícito, lo bueno. Las personas que Dios les quitó eran buenas, las necesitaban, lo necesitan. Dios estaba trabajando, está trabajando para que yo corra a la fuente, que nuestro único apoyo sea El, sin El nada de todo lo demás tiene sentido.

Esta mañana mas que nunca estoy seguro que Dios escogió sus vidas para que estén incluidos en este propósito de Dios, no ahora, los incluyó allá atrás.

Cuando oraba Dios me mostraba de Ruth Barboza, la situación que ella pasó hace 5 años, a punto de casarse, descubriendo una triste verdad de aquel que iba a ser su marido, eso no se cura de un día a otro, Dios me mostraba que necesita sanar, está herida, está quebrada, como José, lo vendieron como esclavo, todas las cosas le iban bien, pero sabe lo que le debería importar eso a José, si era un esclavo, abandonado, sin familia.

Esos son tratos guiados por Dios, gestados por El como un alfarero trabajando sobre un vaso de barro, porque tiene un propósito; y para este lugar Dios me había dicho que tenía vasos quebrados, que han pasado tratos duros, fuertes.