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Escuela Bíblica La Fuente – Mendoza

3º Mensaje

Pr. Jorge Lacovara

 

Serie: LLAMADOS A AFECTAR

 

Es necesario ser enviado

 Empezamos a ver que José había afectado primero su círculo, su familia, después su trabajo cuando estaba con Potifar, y luego su nación, cuando estaba como líder en Egipto; todo esto era por causa de que Dios estaba con él.

Luego vimos que la razón por la cual José afectaba, era porque Jehová estaba con él, pero también nos preguntamos, qué tenía José en su vida que influenciaba todo su círculo alrededor, y así encontramos un proceso de diferentes cosas, tanto experiencias positivas, como también experiencias dolorosas; una de ellas la muerte de su madre; es decir, una conjunción de circunstancias, aquellas que nosotros catalogamos como buenas, como aquellas que nosotros decimos que no son tan buenas, o difíciles. En ese conjunto de cosas, el Señor  preparó a José, y lo hizo una rama fructífera plantada junto a la fuente; era una vida cimentada en Dios y todas las crisis que había vivido naturales, aún el desprecio de sus hermanos, hicieron que José inclinara su corazón hacia Dios.

Independientemente de José, vimos como Dios trabajó en cada uno de nosotros de distintas formas y a través de circunstancias buenas y de otras catalogadas malas, Dios nos fue preparando porque El tenía un propósito y ese propósito era que nuestras vidas pudiesen afectar. Creo que nosotros hemos sido llamados para esto.

 

Si vamos al Nuevo Testamento, a los evangelios, Jesús en el sermón del Monte hablaba acerca de esto, decía que somos la sal de la tierra; si la sal se vuelve insípida no sirve sino para ser echada afuera y hollada por los hombres, es decir, no cumple la función por la cual existe. Yo diría que la razón de la existencia de la Iglesia y su propósito, es ser ese elemento que afecta el mundo en que vivimos; tristemente la Iglesia Contemporánea ha dejado de afectar, está copiando al mundo mas y más, está absorbiendo del mundo y en lugar de ser una luz que muestra la diferencia, es algo que copia lo que el mundo esta haciendo, entonces ha dejado de afectar, ha dejado de ser ese elemento, como la sal que evita que la pudrición del pecado continúe. Creo que el Señor está empezando un nuevo tiempo en el mundo, creo que no somos los únicos aquí en Argentina, pero en el mundo el Señor está llamando de distintos lugares.

 

En la conferencia en Buenos Aires, el día que me tocó ministrar, cuando terminé mi ministración y terminó la reunión, se acercó una de las mujeres que tocaba el violín, y me preguntó si yo había conocido la pastora  Fuchsia Pickett. Yo la conocí, fue una pastora que visitó Argentina a fin de los 70, u 80; ella era muy amiga de Papi, era una hermosa mujer de Dios, tuvo un tremendo encuentro con el Señor, tuvo también una tremenda operación de sanidad en su cuerpo, pero mas allá de esto tuvo un encuentro con Dios que la marcó, tenía una Iglesia muy grande en la zona de California. Dios le habló a ella y le comenzó a decir que es lo que iba a pasar en el futuro en Dios, como iba Dios a mover; y una de las cosas que le había dicho fue que cuando ella muriera, iban a comenzar a levantarse por distintos lugares en el mundo pequeñas fuentes. Esto es lo que vino a decirme esta mujer, ya que yo había  contado sobre la fuente aquí en Mendoza, y me dijo que Fuchsia Pickett había falleció hace 3 semanas, o sea hace un mes y medio mas o menos, y lo que yo estoy haciendo es algo del Espíritu.

Todo esto es acorde a lo que estamos viviendo y yo lo tomo como pequeñas señales o confirmaciones de lo que Dios está haciendo.

 

Empezando con lo que vamos a ver hoy, quisiera decirles que toda visión, tiene su misión, es decir, cuando tenemos una visión vamos a estar haciendo algo. Dice la escritura, pueblo sin visión perece. Es increíble, pero hemos visto, viajando un poco, la cantidad de iglesias, pastores y lugares que se edifican pero no tienen visión, no tienen un objetivo una meta espiritual. Hay infinidad de Iglesias que crecen, tienen mucha gente, pero no tienen visión, no saben  a donde van, a donde vienen, para que existen, pero están, juntan gente, dinero, hacen ruido, pero edifican cualquier cosa; Es difícil encontrar algún hombre que tienga alguna visión. Veo gente copiando modas, hoy esta de moda el crecimiento celular y todos sigue tras eso; años atrás era la prosperidad, y vamos todos ahí, si es la alabanza, todos con la alabanza, etc. Pero no edifican en base a algo.

 

Génesis 37: 12-14

¿Cuál era la visión que Dios tenía con José? La visión que Dios le había dado a José era AFECTAR; su vida tenía que afectar.

Traigamos eso a nosotros, hoy, Mendoza, 2004; ¿Qué quiere Dios, para qué nos trajo aquí?, Para afectar el mundo invisible, para ser un elemento que afecte el círculo que rodeamos. Como ya dije la Iglesia de hoy no afecta, hace ruido, pero no hechos, no cambia nada; pero en el caso de José no era así, la vida de él afectaba, algo pasaba, nadie quedaba igual.

 

Me recordaba en la historia de la Iglesia, de muchos santos de Dios que afectaron su generación, yendo a los mas cercanos, pensaba en Carlos Anacondia, indudablemente Dios lo usó y lo usa y afecta el mundo espiritual; donde va algo pasa, no queda igual, se levantan en contra, o entran en lo que Dios hace. Me acordaba de un viejo libro que escribió Spurgeon, “Discurso a mis Estudiantes”, una de las maneras que él tenía de probar a los estudiantes, o a los postulantes al ministerio para ver si realmente servían o no, era enviarlos a predicar el evangelio casa por casa a los vecinos. Cuando ellos volvían los sentaba a todos y preguntaba como les había ido; algunos decían que los habían echado, otros que se habían entregado al Señor, y algunos decían, no me echaron, pero tampoco me recibieron, a estos los separaba y les decía que no servían, porque si el evangelio se presenta como tiene que ser, usted va a ser escupido, rechazado o va hacer aceptado, pero no va a quedar igual.

Traído esto a hoy, si vamos afectar el lugar donde estamos, vamos a ser rechazados, criticados, burlados, con tal de sacarnos de encima.

Pensaba en Papi, un hombre que afectó, su círculo, su familia, sus hermanos, su Iglesia, su ciudad, su Nación y a otras naciones, afectó espiritualmente; afectó su generación, hubo algunos de nosotros que decidimos caminar en contra de la corriente, por esa causa fuimos criticados, echados de nuestras iglesias, desechados por nuestros hermanos, nos catalogaron de secta, no nos recibían, simplemente por tomar una posición, una visión y afectar; nuestra vida afectaba, afecta.

 

Por qué Dios nos sacó de cada uno de nuestros lugares y nos  trajo a un  grupito aquí; para afectar, es necesario que otra vez el mundo espiritual comience a ser afectado, en el mundo, en la tierra. Hemos sido llamado a afectar el mundo espiritual, no solo en Mendoza, en Argentina. Como hace unos cuantos años, atrás, déjeme decirle casi 40 años, también Dios con un grupito reducido de personas y jóvenes afectó el mundo espiritual de tal manera que esta nación fue sacudida por un mover de Dios. Reiteradamente ocurrió eso, en distintas ocasiones, con distintos grupos, y en este momento yo creo que Dios nos sacó y nos reunió aquí con ese propósito, afectar el mundo espiritual. Indudablemente nosotros tenemos algo que hacer, pero antes de esto es necesario algo mas de parte de Dios.

 

Leímos en Génesis 37:12-14, que Israel envió a José a buscar a sus hermanos. LO ENVIÓ. Dios me mostró esto, cuando yo orando le pregunté cuál era el siguiente paso, qué tenía la vida de José que afectaba, qué era en la práctica lo que tenía José para lograr afectar, y El me remarcó esa palabra, “lo envió”.

Si vamos a afectar algo en el mundo espiritual, va a ser necesario que nosotros seamos enviados, necesitamos ser enviados. No basta con ser llamado, hay que ser enviados.

Marcos 3:13-15, hay una gran diferencia entre ser llamado y ser enviado, son bien distintas. El ser enviado es más importante que el ser llamado. En este pasaje lo primero que Jesús hizo, llamó a sí a los que él quiso; luego vinieron a El, o sea respondieron el llamado; Designó a doce para que estuviesen con él, esto es ser preparados por El; para enviarlos por El, Dios nos envía en su lugar.

Llamados por El (hemos sido llamados a El)

Vinieron a El (Vinimos a El)

Fueron preparados por El (estamos siendo preparados por EL)

Fueron enviados (para ser enviados por El)

Les dio autoridad (nos es dado un dominio, sobre enemigos)

 

No fuimos llamados a ser pastores, no somos llamados a ser misioneros, no somos llamados a tener una iglesia ni una actividad religiosa, somos llamados a EL, somos llamados a estar con El, a conocer a Jesús.

El llamado es el tiempo de preparación, nosotros estamos hoy siendo preparados, esa preparación viene por el estar con El, por la comunión con Jesús, por mi relación con El, por eso  este grupo no ha sido traído para edificar una Iglesia, o para repartir tratados por la calle, (si Dios lo pide lo haremos), pero en este momento están siendo preparados.

Ustedes escucharon el llamado, cuando oyeron la voz de Dios, empezaron a pensar, “yo tengo que estar ahí”, y respondieron al llamado, algunos luchando por meses, pensando será de Dios o no, pero con el tiempo se confirmó a sus corazones que era de Dios y que este era el lugar y aquí estamos. Vinimos a El para estar con EL, para tomar tiempo con El. Estar con El implica eso, estar con El, es tomar tiempo de reloj, para estar con el Señor, para tener comunión con El, para orar, para buscar su rostro, para oír su voz, para sensibilizar nuestro espíritu, para empezar a percibir como se siente el mundo Espiritual. Es necesario separar un tiempo en el día para tomarlo con el Señor, tiempo con su palabra, buscando el rostro de Dios. Tomen tiempo, busquen en rostro del Señor, oigan lo que dice El, lean su palabra, reciban el mensaje del cielo.

 Este tiempo es para prepararse en todas las áreas, estudien idiomas, lo que Dios les pida, pero lo primordial es estar con El, aprender a escuchar, a oír.

Va a llegar un momento en que vamos a pasar a la otra etapa, ser enviados.

 

 Mateo 20:16, Muchos son llamados, y pocos escogidos. Ser escogido no es una elección arbitraria de parte de Dios, sino que depende de nuestra respuesta ante ese llamado, que nos hace ser escogidos o desechados. Es la actitud de cada uno en el tiempo de preparación.

No dudo de los llamados a ser misioneros, pero la actitud de aquellos que son llamados, empieza demostrándose aquí en Jerusalén, empieza estando en todas las reuniones, empieza metiéndose en todos los cultos, buscando a Dios todos los días, estudiando la Biblia todos los días, preparándose para eso; no es quedarse  sentado esperando a que Dios diga, ahora es tiempo de salir. Yo se que Dios va a llevar a algunos de ustedes a otras naciones, pero empieza en este tiempo de preparación ¿cuál va a ser tu actitud en este tiempo de preparación? Esa actitud va hacer que Dios, que ve todas las cosas, diga ahora es el tiempo, ahora te envío. No hay una preparación sin un envío, hay una misión que cumplir.

 

Todos los hombres en la escritura, Moisés, Elías, Eliseo, Josué, han sido hombres que han afectado el mundo donde les tocó vivir, pero han sido enviados; los propios discípulos, de la manera que Dios envió a Jesús, El envió a sus discípulos.

El enviarnos es el poder que Dios nos da sobre el mundo espiritual. Marcos 3:13-15, una  vez que somos enviados, junto con ese envío, Dios da una autoridad, te confiere una autoridad, no solo para sanar enfermedades físicas, sino enfermedades espirituales, y echar fuera demonios, aún  demonios de ciudades.

Yo sé que en mi caso, con  Susana,  hemos sido enviados, Dios me ha dado autoridad en lo invisible para sanar a los enfermos espirituales y también para echar fuera todo espíritu de mal, simplemente porque el Señor me ha enviado. Por eso es importante ser enviado, aquellos que salen solo porque han sido llamados pero no enviados, son necios, salen a una guerra sin armas, donde el enemigo tiene todo tipo de armamentos y los va a destruir, lo va hacer pedazos, y si no lo hace es solo por misericordia de Dios que lo cubre para darle una nueva oportunidad. Si no es enviado por Dios no le es concedida la autoridad.

 

En Isaías 6, Isaías oyó la conversación entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo que decían, quien irá por nosotros, y él dijo heme aquí Señor envíame a mí; es muy profundo este pasaje, porque dice quien irá en nuestro lugar.

¿Quién te manda? Moisés se paró y dijo YO SOY, el gran Yo soy me manda, se paró ante todos los brujos que le hacían todo tipo de magia y él dijo a mí me envía el Gran Yo Soy.

Enviar no significa que salgamos o que nos vallamos, significa el respaldo de Dios, el apoyo de El, la cobertura de Dios. Dónde?, acá necesitamos de esa cobertura. El quiere que vivamos por El, y hagamos saber a esta ciudad en el mundo invisible y en el visible, que El vive, es real y está con nosotros.