Inicio

Ministerio

Raices

Presentacion

Actividades

Fotos

Noticias

Mensajes

Contacto

 

Escuela Bíblica La Fuente – Mendoza

5º Mensaje

Pr. Jorge Lacovara

 

Serie: LLAMADOS A AFECTAR

 

Ir al monte

 

a)  Orar en otra dimensión

 

Continuando con el tema que nos venía ocupando en Génesis 37, acerca de la vida de José y como él afectaba todo su entorno; vimos distintas cosas que Dios hizo en la vida de este varón y llegamos hasta cuando Jacob había enviado  a José a Siquem, cuyo significado es monte, colina y dijimos que otra condición necesaria para afectar era subiendo al monte, implicando esto, vivir en otra dimensión, aplicándolo a 3 áreas, orar, luchar y vivir en otra dimensión.

2 Corintios 3:18, en el mensaje anterior comenzamos a ver lo que significaba la palabra mirar en este pasaje, esto era contemplar.

Contemplar solamente es posible cuando El se manifiesta, cuando su Presencia se manifiesta; si no fuera manifestado solo podemos gustar de su Presencia. Cuando el Señor nos habla aquí de contemplar, tiene en su corazón y en su mente, la idea de una manifestación, de una manera externa de hacerse notar. Muchas veces me preguntaron, ¿Cómo qué su Presencia venga, si El está en todas partes?, Esto es relativamente cierto porque es uno de los atributos de Dios, la omnipresencia, pero no estamos hablando de esto, sino de una manifestación, de algo que Dios hace donde sabemos que Dios está en un lugar.

Esta mañana el Señor nos hizo saber que está aquí, se manifestó. ¿Cómo?, se manifestó perdonando, limpiando, lavando, hablándonos a través de la hermana Dolores, a través de la alabanza; Se dio a conocer, se hizo saber, como dice el evangelio, donde hay dos o tres congregados en  mi nombre, yo estoy en medio; ahora que El esté no quiere decir que su Presencia se está manifestando, son dos cosas diferentes, para manifestarse debe encontrar un ambiente agradable en el cual El diga, aquí voy a descubrirme.

Contemplar es cuando El se manifiesta. Cuando usted tiene esa base, va a descubrir cuanta gente no está contemplando al Señor, a pesar que dice que lo está haciendo. La transformación en nosotros se produce cuando contemplamos y no puedo contemplar si El no se manifiesta. Que gracia es que Dios nos tenga en un lugar donde El se manifiesta, porque ahí es donde podemos ser cambiados, transformados, sino no podemos.

 

Dicho más sencillo, con Susy hemos viajado a varios países, pero un país donde se nos hizo muy difícil fue Suecia, no conocíamos el idioma, yo me defendía con el Inglés, preguntaba en el aeropuerto donde buscar mis valijas, pero como los suecos no hablaban inglés me decían que no me entendían y yo no sabía que hacer, leía los carteles y no sabia que decía, y opté por lo mas simple, seguir a la multitud, y así llegue donde estaban las valijas. Estaba tan perdido y yo pensé, así les va a pasar a muchos creyentes cuando lleguen al cielo, va a tener un idioma tan extraño el cielo que no van a saber donde están parados, a pesar que han vivido a lo mejor, 60 ó 70 años siendo un hijo de Dios, pero nunca entró al otro lugar espiritual, Dios nunca se manifestó. Es decir que Dios nos está preparando para el mundo eterno, para que cuando lleguemos ahí podamos leer los carteles y entender lo que pasa.

 

Habíamos dicho cómo algo tan pasivo como mirar, contemplar, puede afectar tanto. Todo depende a donde estemos apuntando nuestra vista, donde tengamos los ojos puestos, si miramos al Señor, entonces, como dice la escritura, voy a reflejar como en un espejo la gloria del Señor.

Cuando esa transformación se produce en nosotros, instantáneamente se produce un cambio arriba en lo espiritual y después alrededor nuestro; Pero todo depende de que miremos hacia el lugar correcto, contemplando al Señor, que el espejo de mi vida esté enfocado hacia EL, entonces algo tan chiquito como un espejito que usted tenga, naturalmente hablando, puede reflejar el sol, lo mismo ocurre en lo espiritual, algo tan pequeñito como nuestro corazón apuntado hacia la Presencia de Dios y reflejando esa Gloria, va hacer que afecte algo grande. Uno se pregunta ¿algo tan chiquito puede cambiar algo tan grande? Si, porque no está en el espejito en si mismo, no está en su corazón, sino está en quien está siendo reflejado.

 

1 Crónicas 17:15-16 aquí dice que David estuvo delante de Jehová, pero en el original dice sentarse en quietud, permanecer allí.

Yo hice el siguiente razonamiento, si yo voy a una casa y me siento es porque estoy dispuesto a quedarme un rato; cuando me tengo que ir rápido me dicen, siéntese, pero digo, no gracias porque ya me voy, no me siento, pero cuando estoy dispuesto a quedarme a tomar tiempo, me siento.

En este caso David hizo eso, entró a la Presencia de Dios y se sentó, le estaba diciendo al Señor, vamos a tomar tiempo, acá me voy a quedar, vamos a charlar un rato, vamos a conversar, me voy a quedar.

 

Llevado a lo práctico, usted viene a Dios en oración y espera allí, es posible que cuando empieza a orar se da cuenta que llega hasta un nivel y algo, un velo, lo separa y no lo deja pasar, ¿qué hacer?  Es posible que sientas ese velo, esa cortina, no se ve pero sabes que está ahí. A veces son pensamientos negativos, temores, incredulidades, indiferencia, dudas, apatías. Todo esto es lo que le pasaba al pueblo de Israel, como dice Pablo en Corintios, cubrían su rostro, no podían ver, ese velo esconde tu corazón de la Presencia de Dios y no puedes ver claramente; Dios quiere que contemplemos con rostro descubierto, con ojos bien abiertos. Hay algo que tal vez cubre tu rostro, ese velo tiene que caer, esa cortina que esta delante de tuyo y que te separa de la Presencia  de Dios tiene que caer.

 

2 Corintios 3:16 cuando se conviertan al Señor el velo será quitado. No esta hablando de una conversión como la que nosotros entendemos, sino cuando se tornen al Señor; me gusta porque Pablo aclara aquí, que el Señor es el Espíritu, quiere decir que ese velo que separaba al pueblo de Israel de ver claramente, ese velo que te separa a ti de la claridad de poder ver al Señor tiene que caer, y se va a caer cuando tu corazón se torne hacia el Señor, pero el Señor es el  Espíritu Santo, cuando nos volvemos al Espíritu Santo, cuando mi corazón reconoce ese velo, y sabe que no lo puedo arrancar, he intentado he luchado, pero sigue ahí, hay una persona que va hacer que ese velo caiga, es la persona del Espíritu Santo, que es donde tenemos que ir y pedirle que quite el velo de delante de mis ojos, bájalo, tíralo, necesito mirar con los ojos descubiertos, clama al Espíritu Santo que venga y que caiga ese velo; Ahí comienza el proceso de transformación.

Transformado, es una metamorfosis, un proceso. Hay una piedra que se llama ópalo, que cuando la pone al sol, se ven distintos colores adentro, es muy bonita. El ópalo se encuentra, creo que en Australia, en una zona muy desértica donde llueve muy poco, y cuando llueve el agua corre por la montaña y arrastran un sin número de minerales y van hasta un lugar que cae como una gota en un pocito, y esa gotita que va cayendo con los minerales, se forma con el tiempo esa piedra llamada ópalo, pero para tener una de esas piedras se necesitan muchos años, es un proceso muy lento, pero cuando esta formado es hermoso.

Esto es lo que pasa cuando venimos a El con el rostro descubierto mirando a Dios, cada vez que el se acerca es como la lluvia que viene y va formando una piedra preciosa, deja en cada corazón un resto de El, a lo mejor usted mira hoy y dice, que poquito, pero no importa, va  a volver mañana con  cara descubierta y otra vez va a dejar otro poquito. De ahí la importancia de tomar tiempo para buscar a Dios cada día, porque en ese ir cada día, ustedes van a ir siendo transformados, cambiados.

 

Esa transformación, déjemela explicar de la siguiente manera. Vamos a la universidad, invertimos 5 años de estudio, nos sacrificamos, al terminar en retribución por nuestro esfuerzo, nos otorgan un título que certifica mi condición, de ahí en mas empiezo a disfrutar de los beneficios de mi esfuerzo. En  lo espiritual no es así, nosotros pensamos que buscando a Dios un tiempo, nos entrega un título oficial de buscador de Dios, entonces nos vamos a dedicar a disfrutar lo que encontré. No es así, en la universidad de Dios tiene que seguir estudiando todos los días y el título te va a ser entregado a medida que lo vas alcanzando, pero un día dejas y pierdes ese título. Esa transformación no es aparte de la búsqueda, sino que viene con ella, en el proceso de mirar, buscar, sacar el velo, todos los días, y cada uno de esos días el rocío de Dios moja mi corazón y algo queda allí de El, a veces ni somos conscientes de lo que deja, pero deja, siempre deja algo.

Busque hasta que El se manifiesta, cuando todo su ser es consciente que está el Señor, cuando está ahí, entonces empiece a contemplar, a mirar y El empezará a transformar su corazón, es un proceso de toda la vida, de todos los días, hasta que El nos lleva.

Cuando encuentra el velo recuerde que el velo será quitado cuando nos volvemos al Señor, pídale que quite el velo que le cubre; cuando ore de esa manera, no se le va hacer pesada la oración, cuando uno cruza esa dimensión del Espíritu, va a tener problemas para dejar de orar, mas de una vez no va a querer salir.