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Escuela Bíblica La Fuente – Mendoza
6º
Mensaje
Pr.
Jorge Lacovara
Serie: LLAMADOS A AFECTAR
Ir al
monte
b)
Luchar en otra dimensión
Efesios 6:10 – 13
Creo
que este es uno de los puntos más importantes, que nosotros necesitamos
saber. Lo primero que quiero establecer, es que nuestra guerra no es
aquí en el mundo visible o natural, sino que es una lucha en otra
dimensión, en un lugar espiritual; Pablo aquí nombra ese lugar, que son
las regiones celestes. Estas regiones no son aquí en la tierra pero
tampoco son el cielo; no son regiones celestiales, son regiones
celestes, para que usted lo pueda entender sería un lugar intermedio
entre el cielo y la tierra.
Esto
establece una zona, algo entre el cielo y la tierra que vamos a
encontrar en el momento de ir a orar; muy probablemente le pase o ya le
pasó que cuando nos disponemos a buscar a Dios, a entrar en la Presencia
de Dios, una de las primeras cosas con que nos enfrentamos es con una
oposición. Esa oposición se manifiesta como una barrera, o un muro
invisible, no se ve pero se percibe, frena nuestro avance cuando vamos
a orar y no nos permite ir mas allá. Obviamente que esto sucederá cuando
usted venga verdaderamente a intentar entrar en la Presencia de Dios, a
eso me refiero cuando digo orar, si realmente va a entrar en la
Presencia de Dios, va a conocer lo que es la lucha en lo invisible; no
es orar con la mente, es mas que eso, es penetrar el mundo espiritual y
llegar a donde Dios está, donde su Presencia mora. Para que usted sienta
verdaderamente el venir de Dios, tiene que quebrarse algo, romperse algo
en el mundo invisible.
Esa
barrera está y normalmente nos frena para ir un poco mas allá, a veces
desea ir mas allá, sabe que hay algo mas allá, porque a lo mejor alguna
vez ha entrado, o lo llevaron mas allá en un culto, y uno dice, yo
quiero volver ahí, no me conformo con menos, yo quiero volver a entrar a
ese lugar, e intenta y no puede, un muro lo detiene.
Aquí
comienza la lucha, la guerra, alguien me comentaba que sentía que
llegaba a un punto y que de ahí no podía pasar y no sabía que hacer;
cuando le pasa esto, no empiece a buscar pecados, como si eso fuera lo
que le impide pasar, porque si busca seguro que los va a encontrar, como
quien busca en un tarro de basura algo, lo que va a encontrar va a ser
basura, si el Espíritu Santo quiere mostrarle algo se lo va a mostrar,
El se lo va a decir no hace falta que usted lo busque, lo importante es
estar abierto.
Cuando uno empieza con la búsqueda, aparecen esos primeros muros o
barreras, ¿qué hacer?, muchas veces uno ora un ratito y como ve que eso
persiste y no se va, se levanta y deja de orar, pero se va mal porque
sabe que quedó algo sin tocar, sin llegar y uno siente que falló y no
sabe que hacer. Mi consejo frente a una cosa así, es persistir, insistir
en oración hasta que esa resistencia sea vencida.
En
este mensaje estoy compartiendo lo que ha sido y es mi experiencia.
Cuando yo me encontré con el Señor, no conocía nada de esto, ni tenía
quien me lo enseñara, no estaba en Peniel, no tenía a Papi, estaba solo;
el que era mi pastor en ese momento, cuando le conté la experiencia que
había tenido cuando me encontré con Dios me dijo que eso era diabólico.
El tema de la guerra espiritual no era conocido en ese momento, como
ahora que se habla tanto de este tema, mal se habla, pero se habla, pero
en aquellos días no se hablaba nada; Entonces yo no sabía que hacer,
pero me daba cuenta, que cuando iba a orar, después que me había
encontrado con Dios, que yo tenía que vencer ciertas resistencias, tuve
que vencerlos, cruzarlos, hasta que yo realmente me encontré con Dios,
pero una vez que lo hice pensé que ya no lo tenía que hacer mas, sin
embargo, al otro día sentí que estaba lleno de muros delante de mi, yo
quería llegar y no podía y así empecé a pensar que había hecho, que
pecado había cometido que no podía entrar, de esa forma terminé
condenado, no llegaba a ningun lado. Al día siguiente volví y otra vez
estaban los muros, pero esta vez dije, no me voy a ir, voy a pelear con
esto, esa resistencia va a tener que caer y comencé a orar, usé mucho el
don de lenguas, es un arma, porque dice la escritura que no sabemos orar
como conviene, pero el Espíritu Santo intercede por nosotros con gemidos
indecibles, el Espíritu que está en nosotros, si sabe lo que tiene que
orar, entonces yo empezaba a orar en lenguas hasta que después de un
rato ese muro se venía abajo, se caía.
Si
siente resistencia, no afloje, póngale mas intensidad, mas fuerza, a
veces esa resistencia dura minutos, otras veces horas, y a veces días,
pero lo importante es pelear hasta que la resistencia se corte. Así yo
fui aprendiendo a entrar en esa batalla en otra dimensión, pero también
me di cuenta que cuando yo lograba vencer esa resistencia, el premio o
resultado que obtenía después de ese tiempo de lucha, era precioso, Dios
venía, su Presencia se manifestaba, obraba en mi corazón, me traía luz
sobre la palabra, a veces me traía canciones, tomaba tiempo con Dios, no
tenía apuro por salir, es mas, se me hacía mas difícil salir de ese
estado que todo lo que me había costado entrar. Empecé a entender las
escrituras de una manera distinta, como el caso del Salmo de David que
dice mejor un día en tus atrios que mil fuera de ellos, ahí entendí que
aunque esté mil días peleando, peleando, si logro entrar uno, que
Gloria.
Quiero darle pasajes bíblicos para que usted tenga fundamento de lo que
le estoy diciendo. Daniel 10:12-13 Daniel se había puesto a orar y a
buscar a Dios intensamente, Daniel 9:10, y el resultado de esa búsqueda
fue que tuvo 21 días de oposición, era dura la oposición pero Dios le
dijo a Daniel que El lo había escuchado desde el primer día, la palabra
vino a causa de la oración de Daniel, pero se demoró 21 días; tome esto
como una enseñanza, cada vez que usted se ponga a buscar el rostro de
Dios, El oye sus palabras, si se demora, no importa, porque es una
oposición que está siendo vencida en el mundo invisible, es la oposición
en las regiones celestes. Para que usted lo entienda gráficamente es
como que la palabra que usted trae en oración, va a los cielos y de los
cielos viene una respuesta, pero tiene cruzar una región antes de llegar
a la tierra, que se llama regiones celestes, ahí es donde están los
enemigos, que van a hacer lo posible para que no llegue. Primero van
hacer que su fe no suba, y si no lo logra, va hacer todo lo posible para
que la respuesta que usted esta esperando se demore, para que se
desanime y la cosa se venga abajo.
Cuando vamos a luchar, sepa que desde el primer momento que usted se
inclina a Dios, El ha escuchado y ha visto su actitud, no importa cuanto
se demore en que perciba esa apertura, sino que lo importante es que
Dios nos escuchó y que esa respuesta va a venir, por eso debemos
continuar en la lucha.
En un
libro de Annie, ella contaba de una lucha que había tenido un día para
llegar a encontrarse con Dios, eso me ayudaba porque yo estaba buscando
a Dios y tenía las mismas luchas, entonces me di cuenta que no era que
yo peleaba contra algo que no sabía que, sino que era una oposición y
que había que vencerlo. Ella cuenta que muchas veces pasaba horas
peleando con una barrera, hasta que lo vencía, otras veces la oposición
venía a través de enfermedad, por ejemplo, cada vez que venía a orar, le
dolía fuertemente la cabeza. Todo eso a mí me ayudó porque me di cuenta
que no era el único a quien le pasaban esas cosas.
Tómese de la escritura, en ella dice, resistid al diablo y él huirá de
vosotros.
Efesios 6, casi todas las armaduras que Pablo menciona aquí, son
defensivas, la única que tiene un soldado para atacar, es la espada.
Esto nos está diciendo algo, que en la lucha que nosotros vamos a
tener, tendremos que defender una posición, vamos a atacar, pero más van
a ser las veces que tendremos que defendernos que las que debamos
atacar. El Señor nos ha dado armas para la lucha, no nos abandonó.
En mi
caso y en el de Susy que estuvimos en el tiempo de Papi, él nos enseñó
estas cosas, yo me acuerdo cultos enteros de guerra, donde Papi nos
llevaba a entrar en esa lucha, nos hablaba con la palabra y después nos
llevaba a pelar la batalla en un culto, es decir, no era ruido nada mas,
no pasa por la música, tiene que pasar algo en lo espiritual, yo creo
que la mayoría de ustedes, de su generación, no ha conocido la guerra
verdadera, ha conocido alguna imitación, pero no algo real. Yo creo que
esto es algo que ustedes tienen que saber, primero escrituralmente y ver
que no está en una forma sino que es un arma que Dios les ha dado, que
hay cosas que tienen que pasar en sus vidas que traerán aparejado una
consecuencia en lo espiritual y luego se manifestará en lo natural.
Les
cuento algo que me pasó, hace 3 ó 4 días que estoy con este tema, una
noche literalmente soñaba que yo les estaba predicando a ustedes, era
hermoso el mensaje que hablaba sobre esto, me desperté a las cinco de la
mañana, casi estuve a punto de levantarme, y anotar lo que había soñado,
pero por vago me quedé en la cama. No me olvidé lo que había soñado,
pero hoy a la mañana cuando voy a la oficina para tomar tiempo con el
Señor y preparar el mensaje, recién me había levantado de dormir, pero
cuando me senté en mi oficina, el sopor y el sueño que me agarro eran
terribles, parecía que hacía tres días que no dormía, me mareaba
tratando de estar despierto, yo sabía que era un ataque, era algo que me
superaba, entonces me levanté diciendo, quedate diablo tratando de hacer
tus cosas que yo me voy a poner hacer otra cosa y a la tarde voy a
volver. A la tarde volví a mi oficina, ya no tenía sueño, terminé, pero
cuando bajé acá para la reunión empecé a tener sueño otra vez, pero ahí
no dejé que lo logre y le dije al diablo, te la vas a tener que
aguantar, me vas a escuchar predicar. Estas cosas son ataques para
evitar que uno pueda entrar en el mundo espiritual.
Efesios 6:12, dice aquí que no tenemos lucha contra sangre y carne, en
el original en la escritura dice “porque no tenemos únicamente lucha
contra sangre y carne”, es decir, no elimina a la sangre y carne, sino
que lo incluye, vamos a luchar contra sangre y carne, ahora que quiere
decir el apóstol aquí; se llama carne a nuestra naturaleza caída,
corrupta, aquello no regenerado; Cuando nosotros nos ponemos a orar o
luchar espiritualmente, Satanás viene a la batalla como un aliado de la
carne y se lanza hacia nosotros, ¿Cómo? De muchas maneras, por ejemplo
sueño, desgano, despierta deseos contrarios, es decir, trabaja mucho con
nuestras emociones.
Romanos 8:7-8, los designios, (que es lo mismo que los deseos), están en
enemistad con Dios. Los deseos carnales en nosotros están en enemistad,
no dice que son enemigos sino que están en enemistad; los enemigos se
reconcilian, pero enemistad nunca se reconcilia, no hay manera que esos
deseos se reconcilien con el Espíritu y que empiecen a marchar juntos,
la única manera es llevándolo a la cruz, crucificando la carne con sus
pasiones y deseos, entonces sometido a Dios esos responden al espíritu,
pero esos deseos siempre van a estar ahí, es una lucha hasta el final.
Cada vez que usted valla a orar, se van a levantar contra usted.
En
esta lucha, uno tiene que ir desarrollando, superando etapas. 1 Samuel
17:34, David tenía experiencia, era un guerrero, pero la experiencia de
David comenzó luchando contra el oso, el oso es figura de la carne en la
escritura, y contra el león, contra Satanás, por eso el se paró delante
del gigante y dijo ¿quién es este incircunciso?.
David
había tenido experiencia en guerra y había vencido primero sus enemigos,
los enemigos de su carne, por eso sabía que ese mismo Dios le daba
autoridad para vencer a los otros enemigos, a los grandes a los
gigantes.
Hemos
venido a Mendoza para vencer enemigos grandes sobre esta provincia,
sobre esta nación, pero esos enemigos grandes van a empezar a ser
vencidos cuando empecemos a vencer a los pequeños de nuestro corazón.
Yo
recuerdo que al principio tenía que luchar cosas pequeñas, estas pueden
ser amistades que no le ayudan, que no le favorecen, otras enemigos
pueden ser hábitos.
Tiene mucho que ver con disciplina en nosotros, obligándonos a poner
nuestra vida bajo sujeción en Dios, cuando día tras día trae esos
enemigos de la carne a la cruz empieza a vencer sobre ellos, es
necesario que día tras día usted empiece a ceder terreno a Dios y al
Espíritu Santo para que El pueda comenzar a tomar dominio sobre sus
vidas; es necesario que en todas las áreas de su vida, sentimientos,
voluntad, pensamientos, El Espíritu comience a tomar lugar.
Va a
llegar un momento en que va tener que ponerse frente a un enemigo grande
y tendrá que decirle que no le interesa lo que hace, y decirle, Dios me
mandó y voy hacer lo que El me dijo.
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