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Escuela Bíblica La Fuente – Mendoza

7º Mensaje

Pr. Jorge Lacovara

 

Serie: LLAMADOS A AFECTAR

 

Ir al monte

 

 

c) Vivir en otra dimensión

 

Salmo 24:3-5 ¿Quién subirá al monte de Jehová? y ¿quién estará en su lugar Santo?

Esta es una expresión que no revela una posición física o geográfica, sino que revela un estado o condición de vida.

David aquí se refiere como monte de Jehová al monte de Sion, que era el lugar que Dios había elegido como su habitación, un lugar donde su Presencia estaba; David preguntaba quien subiría a ese lugar de su Presencia, pero el subir implicaba permanecer, habitar, vivir en ese lugar Santo.

 

Salmo 2:6 Vivir en Sion, vivir en la Presencia de Dios, vivir en el monte de Jehová, es un estado, una condición de mi vida, es estar bajo el reinado de Jesús, es que Cristo reine de verdad en mi vida.

 

Leyendo el Antiguo Testamento, todos los hombres, que afectaron de alguna manera a su alrededor, fueron hombres que subieron el monte; hay innumerables nombres, Eliseo, Elías, Moisés, Abraham, etc., distintos hombres que subieron al monte y cosas ocurrieron allí.

Vivir en el monte no es una expresión mística, no es una experiencia sensorial, sobrenatural con alguna visión extraña, sino que pasa por un estado práctico de vida.

Dios quiere que vivamos en esta tierra, pero con el ambiente del monte, porque una persona que hace su vida normal, trabaja tiene su familia, etc., pero rodeado de la atmósfera del monte, va a ser un medio por el cual va afectar su entorno.

Yo quiero que haya cada vez mas hombres y mujeres que viven en el monte, no hablo de religiosidad con cara lánguida todo el día, sino que esto implica mucho más. Dios esta llamando dentro de la Iglesia a hombres que suban la montaña.

 

Éxodo 19:20 La Presencia de Dios descendió sobre la cumbre del monte, no bajó donde estaba Moisés,  Dios llamó a Moisés a subir. Dios está muy interesado que usted y yo vivamos en el monte. Hoy en la Iglesia hay una voz, un llamado, no muy escuchado, que esta diciendo yo estoy aquí en la cubre, ¿quieres? Sube.

 

Leyendo esto me recordé de una visión que tuve hace muchos años, estábamos con Susy recién casados, trabajando en el equipo de Felipe Saint, y por razones económicas se estaban produciendo una serie de despidos en el equipo, todos los que trabajábamos allí éramos sostenidos económicamente por el equipo; pero nosotros no estábamos  incluidos en aquellos que estaban siendo despedidos, sino que nos llamaron aparte y nos dijeron que querían que nos quedáramos. Yo ganaba bien, vivíamos en una linda casa, no tenía demasiados sobresaltos, no había ningún problema. Cuando me hablaron de quedarme yo me puse contento, pero empecé a sentir que tenía que preguntarle a Dios si tenía que quedarme o no. Me acuerdo que me puse a orar, en la  poca luz que tenía en esos días, y fui sincero a Dios, y le pregunté si tenía que quedarme o irme, y en medio de mi oración Dios me dio una visión.

En ella yo me veía subiendo una montaña, en distintas etapas de la escalada al monte habían cosas que intentaban hacer que yo bajara de ese monte, que dejara de escalar; recuerdo yo subiendo y en mi espalda una mochila, y cada vez se me hacia más difícil subir, la montaña cada vez era mas empinada, y yo no podía seguir con tanto peso, y tenía que desprenderme de tantas cosas que llevaba; el Espíritu me decía que valla arrojando cosas, y yo las tiraba al vacío y cuando caían al fondo del abismo, no solamente escuchaba el ruido de lo que caía sino que brotaba del fondo ciertas voces que me decían cosas, no me acuerdo bien ahora que es lo que era, pero lo que si me acuerdo es que lo único que me quedaba era esa mochila y llegó un momento en un tramo del monte, donde yo tenía que subir, tenía que escalar; estaba muy cansado, casi no tenía fuerzas, la escalada final dependía que yo me desprendiera de lo único que me quedaba que era esa mochila en mi espalda, y sentía la voz de Dios que decía: “tienes que desprenderte de esa mochila”, y yo diciendo: ¡no puedo es lo único que me queda! Nuevamente Dios diciendo: “si no la tiras no llegaras a la cima”, en medio de esa lucha interna mía decidí desprenderme de esa mochila; En mi mente no entendía que era lo que tenía esa mochila, pero antes de tirarla Dios me dijo que me detuviera y leyera el nombre que tenía atrás. Sabe que interesante, la mochila tenía el nombre del equipo evangelístico donde yo estaba trabajando “Mensajeros de Cristo”, y Dios me dijo: “tienes que desprenderte de eso”, yo sabía lo que me estaba diciendo: A mi no me echaron pero tenía que irme, yo decía: “Señor esto es lo que sé hacer, yo no sé predicar, sé tocar la guitarra y cantar y lo único que puedo hacer me estas pidiendo que lo tire”, pero volví escuchar, “si no lo tiras no podrás llegar a la cima.”

Después de luchar arrojé la mochila al abismo, y cuando cayó comenzaron a subir aplausos, empecé a ver imágenes de carteles con mi nombre, veía caras de pastores que decían que bien que toca la guitarra, todo ese orgullo ese ego que rodeaba todo tenía que caer, era una carga demasiado pesada.

Dios me contestó que tenía que irme del equipo, cuando fui a contarles a los directivos del equipo que nos íbamos, no entendían nada, porque a los que echaban pedían por favor quedarse y yo que me podía quedar les decía que me tenía que ir, me ofrecieron mas plata, pero no era por eso, pero Dios me dijo que me tenía que ir.

Cuando tomamos la decisión no teníamos ninguna puerta abierta, económicamente hablando, no teníamos trabajo, no teníamos casa, porque la casa era del equipo y la teníamos que dejar. Recién casados haciendo sufrir a mi pobre mujer, pero Dios quería hacerlo así. Fuimos a dormir de misericordia al living de la casa de un pastor con un bolso al lado de la cama. Empecé a buscar trabajo y  consigue, mi esposa, yo no. Fui hablar con la persona que contrató a Susy que era un hermano de la Iglesia para que me deje trabajar a mí, fui un mes y me dijo por favor andáte porque desde que vos empezaste a trabajar el negocio se vino a pique.

Fue toda una crisis, que después se encarriló, pero todo esto viene para decirles que vivir en el monte, subir al monte, implica entregas.

Abraham fue un hombre que subió al monte y el Espíritu me habló de ese hombre y me dijo que les hablara a ustedes lo que implicó para Abraham subir al monte, pero lo vamos a continuar otro día

Pero sepa que el Espíritu Santo está queriendo que ustedes, esta nueva generación suba al monte, vivan en el monte. Que sepa que vivir en el monte tiene tremendas implicancias, se da cuenta que va mas allá de experiencias místicas, déjeme decirle de esta forma, la experiencia mística es un buen desvío de lo que Dios realmente quiere.

 

Vivir en el monte tiene tremendas implicancias, usted va a estar envuelto en ese ambiente de la montaña, de tal manera que cuando baje de ese lugar va a ser otra persona, va a estar acompañado por ese ambiente, va a convivir con los demás pero usted afectará el ambiente, el lugar, va a ser un instrumento usado por el Espíritu Santo, porque cuando desciende de la montaña, la atmósfera desciende con usted, no es una experiencia, es un estado, una condición de vida.

Hoy estaba orando, y le pedí a Dios que los despoje, porque si va a subir la montaña necesita ser despojado. Necesitara una obra de despojar de Dios, antes de darnos Dios nos tiene que quitar.